Exposición en la Biblioteca del IQFR-CSIC

Lugar: Biblioteca del Instituto de Química Física “Rocasolano”, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Calle Serrano 119, Madrid

Del 19 al 28 de marzo de 2018.

Con la llegada de la fotografía, parece irrelevante el papel del ilustrador científico. Un ilustrador científico debe ser capaz de ver y plasmar detalles que no se podrían distinguir tras las cámaras, el trabajo del ilustrador científico no sólo es meramente artístico, ya que pretende hacer una descripción detallada del sistema sometido a estudio.

Dentro de este contexto, la ilustración botánica ha sido muy apreciada a lo largo de los siglos. Los grandes exploradores y naturalistas dedicaban gran parte de su tiempo a hacer un análisis exhaustivo de las características visuales del organismo a estudiar, esto daba lugar a una serie de láminas o colecciones en los que se converge hacia un estándar de calidad.

En la ilustración botánica convencional puede predominar la bidimensionalidad, la presencia de cortes transversales, así como el plasmar los distintos estadios del ciclo vital de la planta a estudiar. Un manejo correcto de las luces y las sombras, así como ser capaz de realzar detalles propios para la determinación inequívoca de la especie son elementos clave en esta tarea.

A través del dibujo, la autora pretende mostrar varios motivos botánicos y facetas de la ilustración. Algunos son ejemplos de ilustraciones más clásicas y bidimensionales propias de las grandes colecciones tradicionales, mientras que otras rozan el hiperrealismo, pero al mismo tiempo sin perder la esencia descriptiva propia de los grandes ilustradores.

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